Convivencias cristianas en secundaria

Todos los años, desde la Pastoral del colegio, organizamos una jornada de convivencias cristianas para los cuatro cursos de secundaria.

Este año, por motivos Covid, hemos tenido que reajustarlas para poder vivir un día diferente en el entorno colegial, pero sin poner en riesgo nuestra salud. Lamentablemente, el alumnado de 2º ESO no ha podido celebrarlas, pero quizás podamos retomarlas en el último trimestre. Las tres restantes jornadas transcurrieron con total normalidad.

El objetivo de estas convivencias es buscar un ambiente relajado, tranquilo para encotranos con nosotros mismos, con los demás, con Dios, revisar nuestra vida y recordar cuáles pueden ser los valores cristianos que nos ayuden a poner rumbo en nuestro camino.

Empezamos la semana con 4º de la ESO. A los 26 alumn@s que se habían apuntado les ofrecimos una mañana en la que revisar quiénes fueron, quiénes son y quiénes quieren llegar a ser. Se encuentran en una etapa de cierre y es un momento en que hay que tomar bastantes decisiones por lo que no está demás, pararse para reflexionar sobre qué tipo de persona queremos llegar a ser. Tuvimos muy presente que somos el reultado de las circunstancias que hemos vivido, que es muy importante la familia y los amigos y que, si algo tenemos claro, es que queremos que acabe esta pandemia y viajar, viajar mucho.

El siguiente turno fue para el alumnado de 1º donde también se apuntaron unas 30 personas. En este caso, trabajamos un tema que les importa mucho: La amistad. Y fuimos dando pinceladas de lo importante que es este ámbito en sus vidas y cómo hay que cultivar la amistad día a día, como decía el Principito, para que la confianza y el cariño crezcan poco a poco como creció en los amigos de Jesús.

Y por último, llegó el turno al grupo menos numeroso, 12 chicas y chicos se apuntaron en 3º de ESO. Esta etapa trabajó quiénes somos y qué sentimos. La verdad es que tener un grupo reducido da mucho juego para que todas pudieran intervenir sin problema y con tantas ganas que se nos echó el tiempo encima y casi casi acabamos corriendo con un súper mural en el que recogieron qué pistas nos querían dar para vivir bien y ser felices. Con qué poco podemos llegar a ser felices, eso también lo tuvimos claro.

Todas las profesoras que acompañamos estas convivencias siempre coincidimos en que es una gozada salir del aula y poder «vernos» y «mirarnos» desde otra perspectiva. Disfrutamos mucho con las aportaciones de nuestro alumnado que tiene un gran mundo en su interior, más allá de las asignaturas que se imparten en el aula. Así que seguiremos desarrollando estos momentos que nos sacan de la rutina, pero nos ayudan a crecer de otra manera.